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consejos
MITOS
ACERCA DE LA DROGADICCIÓN
Mito:
Una vez que el joven comienza a usar drogas es imposible evitar
que las consuma y no hay remedio para su adicción.
Debe admitirse que la droga es un hecho abrumador, pero hay que
quitarse la idea de que las drogas han terminado con el joven. No
son una fuerza
incontrolable. La autoridad y el amor de los padres son determinantes
para su recuperación. El primer paso es recordarle al joven:
"No puedes ni debes drogarte.
Estaré atento a que no lo hagas". El muchacho acatará
esta prohibición -aunada a altas dosis de cariño y
comprensión- conforme vaya dándose cuenta de que sus
padres han iniciado su tratamiento psicoterapéutico y que
le dan seguimiento a los procedimientos adecuados.
Mito: El adicto es un culpable que debe de recibir castigo
(encarcelamiento o abandono) que no es un enfermo.
En muchas ocasiones es tratado como un delincuente cuando en la
mayoría de los casos solo busca experimentar los efectos
de la droga, pertenecer a un grupo o hacer frente a los conflictos
de la adolescencia. Por ello las acciones deben estar encaminadas
a ayudarlo, nunca a castigarlo.
Mito: Solo los locos acuden al psicólogo o al psiquiatra.
En lo que respecta al fármacodependiente, en efecto, los
familiares esperan que el joven presente síntomas de locura
para llevarlo al tratamiento psicoterapéutico.
Mito:
El fármacodependiente provoca todos y cada uno de los problemas
que surgen en el seno familiar.
Se vuelve el centro de atención negativa, soporta el peso
del agobio de la madre, la molestia del padre y la vergüenza
de los hermanos... Los familiares, por contraste, se vuelven bondadosos,
sanos. En consecuencia, ellos no necesitan ni aceptan someterse
a tratamiento.
Por desgracia
estos mitos se entremezclan y fortalecen la enfermedad, permitiendo
su avance. No se debe esperar a que la enfermedad llegue a ser tan
grave.
Es importante
que los padres no pierdan de vista que el muchacho nunca es culpable
de su enfermedad; su adicción es un síntoma de que
algo no esta funcionando en su familia o en su persona. Teniendo
claro este concepto, los padres deben dejar de pensar que si su
hijo se droga es por maldad o necedad. La psicoterapia y el correcto
apoyo de sus padres enseñarán al joven a ejercer un
control sobre si mismo y a asumir responsabilidades , no culpas.
Hay que
distinguir estos dos términos, el culpable amerita un castigo;
el responsable controla la situación y por tanto, puede emplear
el control para sanar.
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