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....................................................otros
consejos
¿COMO
VEN LOS NIÑOS EL ALCOHOLISMO?
Cuando
los niños verbalizan o dibujan ejemplos de conductas relacionadas
a su enfermo o a conocidos, es cuando se dan cuenta de que el alcohol
cambia los sentimientos de las personas.
El pequeño presenta el pensamiento literal y cuando escucha
la palabra enfermedad puede pensar que se trata de una enfermedad
contagiosa, o que se cura con medicamentos.
El niño comprende las enfermedades como algo ocasionado por
un virus, ir a ver al médico, tomar medicinas y guardar cama
para estar bien. ¿Pero qué le sucede cuando se trata
de explicar algo crónico, que empieza lentamente? Toda esta
información se tiene que proporcionar al pequeño con
metáforas, ejemplos sencillos o analogías de situaciones
a las que se sienta cercano.
Otro aspecto que cubre este programa es la culpabilidad, ya que
el niño en su fantasía cree que el padre o la madre
tienen esta enfermedad porque él hizo algo malo, o tuvo malas
calificaciones en la escuela.
Por tanto, lo
primero que el niño debe aprender sobre el alcoholismo es:
1. El alcoholismo no es una enfermedad ocasionada por un virus;
por tanto, no es "contagiosa".
2. Parece que se da más en algunas familias que otras.
3. Algunas personas son más sensibles que otras.
4. Un niño no puede controlar la forma de beber de un alcohólico.
5. El niño no puede hacer que el alcohólico deje de
beber.
6. Que la gente alcohólica tiene problemas con sus sentimientos
7. Que el beber no es una forma sana para cambiar los sentimientos.
La actitud que
podría tomar el niño cuando se siente mal puede ser:
A. Se esconde
en su cuarto
B. Se sale con los amigos
C. Ve tele
D. Se sale a distraer
E. Va al refrigerador
F. Pelea con el hermano menor
G. Azota puertas
H. Rompe sus juguetes
I. Busca hablar con alguien de sus sentimientos
Si
la familia se encuentra en una fase avanzada de la enfermedad, el
niño no buscará hablar con alguien de sus sentimientos,
porque sentirá que no son importantes o que es mejor no hablar
del asunto.
Es fundamental que el niño aprenda la importancia que tiene
verbalizar sus preocupaciones, tristezas, dolor, alegría,
satisfacción o miedos. El apoyo cariñoso de los padres
o de alguno de los padres es muy necesario para darle confianza
y estimularlo a que hable sin temor. Un ambiente propicio, tranquilo
y sin interrupciones dará la importancia al momento.
Al principio los padres pueden sentirse frustrados ya que el niño
no habla, o no muestra confianza para hablar de esos temas que por
tanto tiempo habían sido un tabú.
Es difícil para los padres en recuperación hablar
de sus sentimientos o escuchar los sentimientos de sus hijos. A
veces tomará más tiempo llegar a esta etapa con los
pequeños y los padres sabrán cuándo se sienten
más tranquilos para hacerlo; entre más pronto mejor.
Es raro que los niños entre cinco y nueve años hablen
de la enfermedad como un vicio o un mal hábito; a menos que
lo escuchen que la madre lo repite. Son los adolescentes y preadolescentes
quienes utilizan la palabra vicio. Los niños no saben qué
sucede y es por eso que en su fantasía tienen sus propias
respuestas.
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