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ANALGÉSICOS......................información
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Los médicos y otras personas prescriben analgésicos
tales como la aspirina, los tranquilizantes, hipnóticos y
somníferos, con un deseo bastante comprensible de aliviar
el dolor.
Sin embargo, la química y la medicina nunca han sabido con
exactitud cómo y por qué funcionan. Estos compuestos
se originaron por descubrimientos accidentales de que "estas
y aquellas cosas reducen el dolor''.
Los efectos de los compuestos existentes no producen resultados
uniformes y con frecuencia tienen efectos secundarios muy negativos.
Como la razón de su funcionamiento era desconocida, se ha
avanzado muy poco en el campo de la bioquímica (la química
de los procesos y substancias vitales). Si la razón de su
funcionamiento se conociera y aceptara, es posible que los químicos
pudieran desarrollar verdaderos analgésicos que tuvieran
efectos secundarios mínimos.
El dolor o el malestar de naturaleza psicosomática viene
de cuadros de imagen mental, creados por el thetán, que presionan
contra el cuerpo y le afectan. Por ejemplo, un cuadro de imagen
mental de un incidente del pasado, en que la persona se fracturó
un brazo, puede reactivarse en el presente; impactando al cuerpo
y causando dolor en ese mismo brazo.
Según los resultados de exámenes clínicos,
la acción de la aspirina y otros analgésicos es:
A. Inhibir la capacidad del thetán para crear cuadros de
imagen mental.
Y también
B. Reducir la capacidad de transmisión eléctrica de
los conductos nerviosos.
En consecuencia, el thetán vuelve estúpido, vacío,
olvidadizo, iluso e irresponsable. Cae en un estado en el que se
vuelve como "de palo": sin sentimientos, insensible, incapaz,
y no es digno de confianza; de hecho, llega a ser realmente una
amenaza para sus semejantes.
Los analgésicos inhiben la habilidad para crear
cuadros de imagen mental.
También actúan para reducir la capacidad de transmisión
eléctrica.
de los conductos nerviosos.
Cuando el efecto
de las drogas desaparece o empieza a desaparecer, poco a poco regresa
la habilidad para crear cuadros de imagen mental y con ella sea
reactivan somáticos (sensaciones del cuerpo, enfermedades,
dolores o malestares) con mucha más dureza. Una de las respuestas
que la persona tiene ante esto es más drogas. Sin mencionar
la heroína, también hay personas adictas a la aspirina.
La compulsión nace del deseo de volverse a liberar de los
somáticos y las sensaciones indeseadas. El ser se vuelve
cada vez más insensible y cada vez necesita mayores cantidades
y un uso más frecuente de la droga.
En el aspecto sexual, es común que una persona que toma drogas
se sienta muy estimulada al principio. Pero después de las
primeras "experiencias'', se vuelve cada vez más difícil
lograr el estímulo sexual. El esfuerzo por lograrlo se vuelve
obsesivo, mientras que el estímulo en sí mismo es
cada vez menos satisfactorio.
El ciclo de la re estimulación de cuadros por medio de las
drogas (o de la creación en general) puede incrementar la
creación al principio y luego a la larga inhibirla totalmente.
Si alguien tratara de resolver, mediante la bioquímica, el
problema de aliviar el dolor, el analgésico menos dañino
sería el que inhibiera la creación de cuadros de imagen
mental causando un mínimo efecto de sentirse como "de
palo'' o estúpido, y que fuera soluble en el cuerpo (que
se disolviera con facilidad en él) para que se eliminara
con rapidez de los nervios y del organismo.
Existen sensaciones indeseadas que las drogas inhiben, sin embargo
existe toda un área de sensaciones deseables; y las drogas
inhiben todas las sensaciones.
La única defensa que puede hacerse en favor de las drogas
es que proporcionan un olvido corto y rápido de la agonía
inmediata y permiten que sedé atención a la persona
y se produzca la recuperación. Pero aún así,
esto es aplicable a personas que no tienen otro sistema para tratar
su dolor.
La destreza, la habilidad y el estar alerta son los factores principales
para evitar caer en situaciones dolorosas. Todos ellos desaparecen
con las drogas. Estas le condicionan para caer en situaciones verdaderamente
desastrosas y le mantienen así.
Podemos elegir entre estar muertos con las drogas o estar vivos
sin ellas. Las drogas le roban a la vida las sensaciones y las alegrías
que, a fin de cuentas, son la única razón para vivir.
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