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PARTE
2
1.Es claro que aquellos que conviven con el enfermo generalmente
adoptan patrones de conducta similares a los de éste,
sin darse cuenta de ello. Como consecuencia, los hijos de
aíslan, niegan el problema y encuentran justificación
a sus conductas destructivas y autodestructivas, y además
desarrollan problemas emocionales y de conducta. La familia
alcohólica es aquella donde la enfermedad del alcoholismo
ha afectado la forma en que el sistema familiar funciona.
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La
influencia de la enfermedad invade aspectos de la vida familiar
donde todos los miembros presentan conductas manipuladoras, deshonestas,
distantes y agresivas. En general, la atmósfera familiar
se caracteriza por ser impredecible y caótica .Los hijos
de padres alcohólicos buscan adaptarse al sistema familiar
enfermo y tienden a establecer relaciones interpersonales confusas
y a presentar conflictos intra psíquicos durante la adultez,
los cuales se originaron en un contexto enfermo, donde a los hijos
se les negó atención, disciplina consistente y ambiente
de seguridad. No todos los hijos de alcohólicos se ven afectados
del mismo modo, pero sus dificultades emocionales al llegar a adultos
se relacionan con el hecho de haber crecido con un padre o madre
alcohólicos.
Las consecuencias de la enfermedad se reflejan en el nivel de disfuncionalidad
de la familia y esto tiene un efecto directo en el daño emocional
y físico ocasionado a los hijos. La familia vive episodios
de violencia entre sus miembros y es frecuente que los hijos sufran
severos traumas emocionales con lo que sus vidas se ven seriamente
afectadas aún en la edad adulta.
Los efectos principales que se han observado en los hijos de alcohólicos
son: baja autoestima, desconfianza, desafío, agresión,
ansiedad, conflicto con la autoridad y necesidades insatisfechas
durante la infancia, la niñez y la adolescencia.
2. El hijo de alcohólico experimenta una necesidad de controlar,
se le dificulta confiar, expresar sus necesidades personales y sus
sentimientos y presenta un exagerado sentido de responsabilidad,
o se muestra totalmente irresponsable como consecuencia de sus experiencias
familiares, donde la personalidad del padre o madre alcohólico
y la dinámica familiar afectan a todos sus miembros, quienes
tratan de controlar una situación que no puede ser controlada.
3.En un sistema familiar alcohólico, no sólo el enfermo
comete actos violentos, sino que los otros adultos en la familia
también se comportan violentamente entre ellos y con los
hijos. Los hermanos mayores frecuentemente dirigen su ira y frustración
hacia los hermanos más jóvenes y, aún en la
familia que no sufre violencia física, gritos o expresiones
de ira y que puede parecer funcional, la amenaza de ello es constante
y la violencia emocional esta presente. Lo anterior debido a que
los comportamientos alcohólicos crean un ambiente altamente
estresante.
Los
hijos de alcohólicos están expuestos a un ambiente
que es rígido, con frecuencia caótico y donde existe
presión por mantener oculto lo que es obvio. Además
los hijos dentro de una familia donde está presente la enfermedad,
a menudo viven angustiados y en el abandono.
Estos hijos establecen reglas de comportamiento y adoptan diferentes
roles en la familia en su esfuerzo por encontrar orden y estabilidad
en una situación de inestabilidad constante. Por lo tanto,
los hijos que han crecido en este ambiente de desestructura y desorganización,
cuando adultos son inflexibles, no se adaptan con facilidad ni se
permiten cambiar. El origen de ésta rigidez proviene de la
forma en que luchan por adaptarse y por encontrar algo de seguridad,
ya que el comportamiento del alcohólico se torna cada vez
más impredecible.
El
haber crecido bajo una regla de inaccesibilidad y de rigidez implica
el que, cuando adultos, los hijos de alcohólicos experimenten,
actúen y vivan la necesidad de controlar.
Otra regla en la familia del alcohólico es la de no poder
hablar de lo que sucede. Esta regla de no hablar es tan fuerte que
cuando adultos, los hijos llegan a tener dificultad para expresarse.
No se puede hablar de lo que se oye, se escucha o se siente.
Los hijos experimentan dolor, temor y coraje. Estos sentimientos
están directamente relacionados con el comportamiento del
padre alcohólico. Para contrarrestar, los hijos se reprimen,
pero a costa de su salud y bienestar emocional, así como
en decremento de su habilidad para funcionar honesta y abiertamente
aún en la adultez.
Otra regla que rige al hijo de alcohólico es la necesidad
de negar lo que sucede, para afirmar que no existe necesidad de
cambiar nada y así reforzar su rigidez. Esto se traduce cuando
adulto es una dificultad para expresar sus emociones, ya que se
trata de negar toda experiencia dolorosa y sentimientos que la acompañan.
También se avergüenza y se auto devalúa, se retrae
de la comunidad y aunque permanezca junto a su familia se aísla
emocionalmente de ella. Cuando adulto además presenta dificultad
para confiar en los demás y establecer relaciones interpersonales
adecuadas.
Continuación...
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