Estos
trastornos, como cualquier otra enfermedad
de las adicciones, tienen un origen multifactorial
como la disfunción en la familia,
la baja autoestima, la presión
social, las modas, la falta de identidad,
el estrés, la competencia, la neurosis,
etc.
Los
desórdenes de la alimentación
son conductas adictivas y por tal motivo
se definen como enfermedades de carácter
biológico, psicológico y
social. Presentan signos y síntomas,
cuadros clínicos debido a que son
diagnosticables, tienen un origen, un
desarrollo, un tratamiento y un desenlace.
El
tratamiento debe ser multidisciplinario,
es decir, con la atención de médicos,
terapeutas, psicólogos, nutriólogos
y grupos de autoayuda. Muchas personas
consideran esta enfermedad como un mal
pasajero, sin embargo, si no se atiende
a tiempo, el desenlace puede se fatal.