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La sociedad contemporánea vive expuesta a infinidad de estímulos
Entre ellos, los canales de comunicación son los medios privilegiados para formar opinión y la población, en consecuencia, está sujeta a su influencia.
Varias veces hemos resaltado que la adición es una enfermedad. Pero, a diferencia de otras, su desarrollo a etapas de mayor deterioro puede ser condicionado por la presión social.
Una lectora nos advirtió que en un horóscopo en prensa escrita de Barcelona se alienta al juego como modo de resolver problemas económicos y nuestra responsabilidad como profesionales de la salud es señalar el efecto nefasto de la promoción del juego.
En estudios sociales se ha destacado que luego de la portada un gran porcentaje de la población lee sus horóscopos. Más allá de las creencias de cada lector, cada vez se insiste más desde los medios en generar necesidades y expectativas destinadas a no afrontar nuestra realidad.
Uno de los varios efectos buscados de la adicción es evadirse de los problemas en lugar de analizarlos y resolverlos. Con las drogas se persigue el cambio de estado a través de la ilusión química. Pero hay otras adicciones como el juego que generan dramáticas consecuencias. Tanto los horóscopos, las consultas de tarot y el juego apelan al pensamiento mágico, que, propio del pensamiento infantil, es reacio a ceder.
El Dr. José María Vázquez Roel refiere que la ludopatía es una de las adicciones más resistentes por el componente mágico que actúa como reforzador, elemento común también a los adictos a horóscopos y consultas telefónicas y “online”.
Resalta que si algo llama especialmente la atención en la personalidad de un adicto al juego es su irresponsabilidad y aparente indiferencia ante la adversidad creciente en la que progresivamente va entrando.
Manifiesta que en los demás adictos la conciencia está embotada por el alcohol u otras sustancias y en los ludópatas tienen la mente clara, pero determinada por el convencimiento casi delirante de que al final su suerte cambiará y podrá salir brillantemente de su angustiosa y frustrante situación existencial. Desde esta creencia puede cometer todo tipo de conductas con el fin de conseguir el dinero que necesita para seguir jugando.
Si estas creencias se fomentan la progresión de la enfermedad sigue su curso a fases más avanzadas.
La capacidad de modular o alterar la percepción social de múltiples fenómenos es una altísima responsabilidad de los canales de comunicación y apelamos a ella en el máximo cuidado de los mensajes que se emiten y que pueden acarrear riesgos severos para la salud.
Fuente: www.comunicae.com
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