 |
El viaje ketamínico: una experiencia cercana a la muerte
El viaje ketamínico es completamente distinto de otras drogas. El sujeto se ve arrastrado sin posibilidad de evitarlo a un recorrido por su subconsciente. Las sensaciones provenientes de los órganos sensoriales dejan de tener importancia y el sujeto entra en un mundo extraño. Se han encontrado coincidencias fundamentales entre el viaje ketamínico y las denominadas experiencias cercanas a la muerte.
Dentro de los efectos físicos, la ketamina como anestésico, adormece las sensaciones. Deja al sujeto inmerso en su propio subconsciente y aislado del exterior. Con dosis bajas puede haber dificultades para caminar o moverse, con dosis altas la movilidad se pierde totalmente. Puede perderse también la visión, el oído y el tacto.
La Ketamina no es una droga “de marcha”, según la bibliografía consultada; no es apropiado que un consumidor de esta droga lo haga en el interior de una discoteca, en ambiente ruidoso y confuso pues se agrava aún más sus horribles efectos. No se debe mezclar la Ketamina con otras drogas, su combinación con el speedball (mezcla de heroína y cocaína) produce efectos colaterales peligrosísimos, al igual que el ácido ( LSD) o el alcohol.
Hay muchos riesgos de tomar una sobredosis, dado que como la potencia de la droga varía, nunca se sabe cuanto se está tomando o consumiendo en realidad. La Ketamina causa trastornos psicológicos, por lo tanto en aquel adicto que pasa por una depresión o sufre de algún tipo de trastorno mental, es perjudicial su consumo. Esta droga reduce los ritmos cardíacos y respiratorios. Sus efectos son extremados, si se mezcla como ya se dijo con otras sustancias, ya que el consumidor podría perder el conocimiento e incluso morir.
Tenemos que tener presente que en algunos países donde el Éxtasis ya esta presente en forma indiscriminada, la ketamina es una de las drogas que más se emplean para adulterar o “cortar” el MDMA en píldoras de éxtasis. En ocasiones algunos consumidores que tomaron una píldora de Éxtasis Especial, señalaron que se sintieron sedados en lugar de eufóricos y energéticos, por lo que es muy probable que esas píldoras contuvieran Ketamina. Peor aún, a veces se venden píldoras de ketamina haciéndolas pasar por píldoras de éxtasis, cuyos efectos suelen ser muy graves.
Para analizar, profundamente los efectos reales que produce el viaje ketamínico, paso a relatar íntegramente la experiencia de este viaje en la vivencia de un consumidor, según los antecedentes recabados:
Esta experiencia tiene el nombre de “Más allá de la Materia” “Soy un joven estudiante, estoy tumbado en la cama, con la grabadora en marcha. Me encuentro relajado y feliz. He tenido un buen día y voy a ponerle a la guinda. Ahora que ya tengo una idea del mundo al que voy a ir, la ansiedad casi ha desaparecido. A los dos minutos del pinchazo comienzan las sensaciones de hormigueo en las piernas y los brazos. El mundo exterior se aleja con rapidez, deja de tener importancia. La conciencia se centra en el interior, arrastrada por la intensidad de lo percibido. Me siento caer durante largo rato como si entrase en las profundidades de un océano. El exterior se apaga, los sentidos cesan y vuelvo a la caja negra, a la eternidad. Muy a lo lejos, oigo los sonidos de la habitación. Hasta aquí llegué la última vez, sin embargo, el descenso continúa. De pronto, un túnel se abre ante mis ojos, ondulante, las paredes son líquidas y cambian de color a cada instante. El túnel me absorbe y la negrura se retira. Me desplazo a gran velocidad, observando las paredes del túnel. Están formadas por algún líquido espeso, como aceite. Veo unos rayos de luz blanca que brillan frente a mi, me dirijo hacia ellos, me atraen de alguna forma. La Luz del final del túnel aumenta de intensidad y los rayos de luz comienzan a chocar contra mi cuerpo (¿qué cuerpo?). La palabra placer pasa fugaz, por mi mente.
Al instante, un rayo de luz blanca se ramifica ante mi en una red de rayos menores que contactan con distintas zonas de mi cuerpo con la intensidad de una descarga eléctrica. Oleadas de amor y sensualidad me atraviesan con cada contacto. La luz lo inunda todo, lo absorbe todo, también a mi, o lo que queda de mi. No recuerdo ser nadie, ni tener un pasado o un futuro. No hay memorias, ni pensamientos. La luz me colma de gozo y placer. Durante un eterno instante, fuera del tiempo y del espacio, me disuelvo en el cosmos, en la inmensidad de un orgasmo eterno indescriptible. Mi conciencia debió disolverse también puesto que tengo un período en blanco que no recuerdo. Pierdo por un instante la conciencia y cuando vuelvo me encuentro de regreso, subiendo hacia mi cuerpo, aún bañado por el placer. Me cuentan que vuelvo gimiendo, acariciándome y sonriente. Abro los ojos, me siento muy bien, el cuerpo aún no me responde correctamente pero en un par de horas se despertará completamente. Un gran viaje, muy intenso y placentero. Un par de semanas después, al leer este relato, me viene a la mente que las imágenes que ví (el túnel con luz al fondo y las paredes de líquido espeso) tienen una curiosa semejanza con lo que vería un niño al nacer. ¿Habré accedido a recuerdos tan antiguos?
CONCLUSIONES Como sabemos el clorhidrato de ketamina es un anestésico que se viene usando en medicina y veterinaria desde los años 70. Técnicamente se le define como un anestésico disociativo ya que produce un peculiar estado de inconsciencia en el que la persona no está dormida sino desconectada de su cuerpo y de su entorno: bajo los efectos de esta sustancia el cerebro es incapaz de interpretar la información sensorial procedente de los sentidos, con lo que se podría decir que queda aislado, separado o desconectado del cuerpo.
Hoy en día el consumo recreacional de ketamina está extendido por todos los continentes del planeta, evidentemente no es una de las drogas más consumidas pero se consume en la mayoría de los países desarrollados y en algunos del tercer mundo, considerándose la droga de moda entre los adolescentes de varios estados de Norteamérica. No obstante, también cabe señalar que por el momento existe un gran número de personas que aún estando integradas dentro de la escena de consumo de drogas no conocen y no han oído hablar de esta sustancia.
En cualquier caso, se consuma más o se consuma menos, es una sustancia que ya está en la calle y que además tiene una peligrosidad potencial mayor que otras drogas consumidas por la juventud ( cannabis, derivados anfetamínicos, etc.), produce una rápida tolerancia y una alta dependencia psicológica, mezclada con alcohol o sedantes puede ser mortal, la incapacidad física que produce da lugar a heridas y accidentes, presenta un riesgo importante de producir o desencadenar patología psiquiátrica y muy probablemente pueda producir daño cerebral a largo plazo.
En consecuencia, aún cuando el consumo de ketamina sea hasta ahora relativamente minoritario, sería conveniente que los profesionales de las drogodependencias, psiquiatras, terapeutas, técnicos en rehabilitación, policías, etc., se preocupen de actualizar sus conocimientos sobre esta sustancia y que, al igual como se ha hecho en otros países europeos ( Italia, Francia, Reino Unido, etc.), en Estados Unidos o en Sudáfrica, trabajar más en las intervenciones de sensibilización de los consumidores dirigidas a la reducción de los riesgos del consumo, pues de lo contrario no sería de extrañar que en breve comenzaran a aparecer graves reacciones adversas derivadas del uso inadecuado de esta sustancia sobre la cual muchas veces los usuarios saben poco más que se llama special K y se utiliza para anestesiar caballos”.
Fuente: http://www.trad.cl/publi/KETAMINA%20UNA%20DROGA%20EN%20MARCHA.pdf http://www.latinsalud.com/articulos/00912.asp http://www.laantidroga.com/drogas_informacion/ketamina.html
|